Wednesday, November 28, 2007

El Paso de los Azacuanes






No recuerdo exactamente cuando fue que descubrí el paso de los Azacuanes, quizás fue Don Miguelito el guardián de la casa de mis padres quien era una enciclopedia de conocimientos vernáculos. Pasaba horas sentado con el en la parte de atrás del terreno nuestro en su casita done el fumaba con mucho placer sus cigarros “Payasos” contándome historias de sus experiencias sembrando papas en la Sierra de Las Minas. El frío que allí había era espelúznate e ideal para el cultivo de papas pero mas espelúznate era la certeza de la existencia del “Sisimite” que aterrorizaba los jornaleros como él, que allí trabajaban. Puede ser que Don Miguel mencionase lo de los Azacuanes mas de una vez y de cómo su paso marcaba las estaciones, el fin de la lluvias y el principio del frío.

Quizás el que me hablo del paso de los Azacuanes fue Don Roberto creo que si recuerdo una ocasión en una de sus Granjas de Aguacates que vimos centenares de aves que se elevaban al cielo en lentas espirales. En todo caso Don Roberto ya me había expuesto al migrar de las aves ya que en la finca el Prado, Pajapita San Marcos pase varias temporadas con ellos y allí si eran omnipresentes las garzas, los patos
“Ala Blanca” y un sin fin de aves migratorias que por cierto intentábamos cazar en las lagunas de la finca. Don Roberto y Don Salvador eran verdaderos cazadores de antaño con escopetas, pantalones para pantanos, perros, pitos y varios asistentes que tenían que espantar a los patos en el momento justo para que pudiesen dispararles y luego los perros retirarlos del las laguna en las que por cierto habían cocodrilos y caimanes. Los chicos teníamos que estar atrás atentos y bueno si podíamos tirar pues hacerlo. Recuerdo que yo nunca tuve muchos éxitos en esto de la cacería, no era por falta de puntería si no mas bien nunca me dejó de molestar el matar a otro ser viviente así a sangre fría.

De alguna manera esto del paso de los Azacuanes estaba muy grabado en mi subconsciente cuando vine a vivir a Izabal. En mis visitas previas a esta región había notado la presencia de muchas especies de aves acuáticas y aves de colores en los árboles pero me parecía parte de la magia envolvente de esa época tan bella de mi vida, empezaba a recorrer los ríos, humedales y pantanos de la región en pequeñas embarcaciones y me sentía todo un explorador. Cuando me establecí aquí en lo que ahora es la Hacienda Tijax tuve la agradable sorpresa de comprobar que las aves estaban por todos lados. Beth Lacroix quien me asistía en ese entonces con los primeros esfuerzos de armar la finca y el hotel era una fanática de la observación de aves y luego tuvimos la suerte de conocer a John un voluntario del cuerpo de paz que se había casado con una morena de Puerto Barrios y el había desarrollado la primera lista de aves para FUNCAECO que iniciaba labores en el área de San Gil. Beth tomo la lista de John y le agrego todas las aves que vimos ese año. Entre otras cosas la “Gorda” como cariñosamente nos referíamos ella descubrió que los Azacuanes pasaban la noche no solo en el valle de Izabal sino que a veces en los guamiles de la finca. Recuerdo la primera vez que yo salí a caballo para ver los trabajos de siembra del Hule me imagino que seria Mayo del 1990 que vi súbitamente en una colina a mi izquierda como se elevaban cientos de aves, primero en forma errática por aquí y por allá pero que al no mas tener unos cien pies de altura empezaban a formar espirales y elevarse casi hasta que se perdían de vista y luego enfilar en una sola línea atrás de un líder hasta volver a detenerse a medio cielo para formar otra espiral. A veces se ven unas 10 o 15 espirales en el cielo cada una con varios cientos de Azacuanes, por cierto gracias a Beth, que tenia un libro de identificación de aves, descubrí que en Ingles los Azacuanes son los Swainson Hawks (Buteo swainsoni).

Han pasado 17 años y cada mes de Mayo y Octubre camino por los senderos de la finca con la vista al cielo en espera de este ancestral rito de paso que ciertamente marca las estaciones con exactitud. He tomado fotos y películas y voy a compartir alguna de ellas con Uds. Lamentablemente los primero años no tenia cámara, me la robaron el primer año que estuve aquí de mi velero al ancla mientras yo estaba en Morales haciendo mandados. Luego los sacrificios del levantar la finca no me permitieron comprar equipos caros hasta hace unos cinco años atrás que pude reponerme con una cámara de video con lente de largo alcance pero que a la vez fue robada de mi casa (Welcome to the not so different Caribbean) . Al fin me hice de una buena Fuji y ahora una Panasonic con la que he logrado unas buenas tomas.

Este año volvía de la finca luego de una buena caminata por la hulera ya tarde con el sol cayendo detrás de la sierra de Santa Cruz, una luz amarilla limón invadía toda la parte del sol poniente en el cielo mientras que el resto estaba cubierto por un nubarrón negro que contrastaba con el atardecer brillante. Empezó una llovizna fina que con el contraluz del atardecer las miríadas de gotitas se iluminaron como diamantes livianos flotando ligeramente hacia abajo. Pensé en mis adentros: “Guau que vista tan espectacular” y le di gracias a Dios por permitirme vivir rodeado de tanta belleza, me faltaban pocos cientos de metros para llegar a la casa y al remontar la loma pensé de nuevo: “apuesto que atrás de mi hay un arco iris” y cabal allí estaba lleno de intensidad con el nubarrón atrás, al acercarme u poquito mas a la casa vi los lo que parecían unos Zopilotes volando cerca de la casa pero luego vi mejor y pensé: “Puchica son los Azacuanes¡”. No llegue a tiempo a la casa para preparar la cámara así es que me los gocé un ratito mas el espectáculo del atardecer con la llovizna de diamantes, el arco iris con el cielo negro atrás y los Azacuanes circulando sobre el techo de mi casa. Oscurecía y en la joven noche desaparecía la escena mágica del paso de los Azacuanes de este año. Era el 7 de Septiembre el día siguiente tendría que manejar a Guatemala ciudad para poder votar el Domingo 9, aun no sabia por quien votar pero es importante participar en este otro evento cíclico.



Observar anualmente el paso de los Azacuanes es un Acto de Comunión con la Madre Naturaleza y los pequeños y grandes ciclos del tiempo que marcan y dan el compás de nuestro paso por este mundo. En este acto nos unimos y marchamos juntos con el resto de la naturaleza que nos rodea, el cielo, los bosques, la lluvias, las estaciones. Es un acto que a mi me llena de satisfacción y me hace sentirme habitante de este planeta con derecho a participar plenamente a nivel cósmico en esta creación del/la Creadora Suprema.

Votar en la elecciones presidenciales es un Acto de Fe.

1 comment:

Magaly Arrecis said...

Eugenio:

Gracias por compartir la elocuente descripción del paso de los azacuanes de 2009 y el vídeo de 2007.

Espero que ya no le toque votar en Guatemala ciudad y que siga apreciando los azacuanes y otras aves.

Quiero compartir, que el sábado 16 de octubre de 2010 a eso de las 3-4 pm pude observar en el cielo de San Martín Jilotepeque el paso de los azacuanes!!! Tenía más de 30 años de no observarlo (porque vivo en la capital), por lo que me sentí muy feliz de volverlo a disfrutar.

Exitos en la próxima actividad de aves,

Magaly Arrecis