Sunday, March 25, 2007

Izabal




Izabal

Izabal, Izabal.. tan solo el nombre invoca imágenes de encanto y magia. Nombres de lugares como Xocoló, Tatin, Manabique, Cocolí, Lámpara El Polochic y Cahabon inducen alucinantes visiones de valles perdidos, selvas impenetrables, personajes, flora y fauna exóticos. Dramas y escenografías dignas de novelas mágico realistas.... pero no. Izabal es el 18 departamento de la republica de Guatemala, nos dicen en la escuela, el acceso estratégico al Atlántico de los mercados de exportación, salida de nuestro café al mundo entero, puerto y puerta del Este hacia las montañas y la gran ciudad.

Para los que vivimos aquí Izabal es un amor geográfico, una obsesión a paisajes, colores y accidentes (quizás) topográficos. Cielos renacentistas, bahías, ríos, humedales y ciénegas en las que sabemos el Creador se detuvo para esmerarse. El resultado de este esfuerzo de Titanes es una de las áreas mas bellas y variadas de Guatemala.

Izabal se extiende desde el Caribe al Este hasta las cumbres y las nubes al Oeste en cuyos bosques vive el Quetzal e innumerables orquídeas multicolores. De Norte a Sur salta tres grandes cuencas, las del Sarstun en el confín con Belice y las montañas Mayas. Al centro abarca casi en su totalidad la cuenca que conforma el sistema hídrico de agua dulce más grande de la región, es decir el Polochic y sus afluentes que desembocan al Lago de Izabal. A la vez este se estrecha formando un cuello que es el Río dulce a la altura del Castillo de San Felipe de Lara, antigua defensa contra el ingreso de piratas a la Capitanía General de la Guatemala colonial.

El río se ensancha y angosta repetidas veces formando el Golfete y un sin número de bahías y ensenadas. La corriente se encrespa en las tardes contra la brisa proveniente del mar saltando invisible acompañada de rebaños de nubes como dirigibles amorfos hasta la angostura del Cañón del rió.. Punto de admiración máxima para los visitantes ya que los despeñaderos calizos elevan sus caras blancas buscando el sol entre la espesa selva. Lianas y bejucos floreados, ramazones invadidas por pelícanos, cormoranes y toda clase de aves marinas conformas un escenario “de película”, de hecho aquí se filmaron algunas escenas de los primeros filmes protagonizando Johny Weissmuller como Tarzan del autor Edgar Rice Burroughs proyecto inusual gestado por una temporal alianza entre la empresa frutera y Hollywood. Súbitamente nos golpea el clásico olor a puerto y pesqueros. El cañón se abre, el río verdaderamente desemboca en fauces rodeadas de casitas de pescadores a la sombra de mil cocoteros que danzan en la brisa de la tarde.

Resulta inevitable en estos momentos especular acerca de la llegada de los primeros visitantes a ésta región. Hernán Cortes que en franca persecución de su ex Capitán Cristóbal de Olid descubre a los 6 sobrevivientes ( de un destacamento de 60) del lo que fuere el primer asentamiento Español en Guatemala ya que estos se establecieron en San Gil de Buenavista seis meses antes de que Pedro de Alvarado llegase a Tecpán. Cortes había ya abandonado su caballo en Peten Itza y recorrió cientos de Kilómetros en la selva hasta llegar a lo que el mismo describió como “Grandes Aguas y Honduras” para las que tuvo que fabricar embarcaciones idóneas a fin de cruzarlas. Más adelantes los Piratas se esconderían en los centenares de arroyos rodeados de manglares en los que hoy podemos observar a los nativos pescando las codiciadas mojarras con la atarraya, red en forma de sombrilla cuyo tiro desde la proa de un cayuco es un arte admirado por todos...

En nuestras imaginaciones estimuladas por el paisaje de desenvuelven dramas históricos por docena.. Los piratas al acecho en espera de poder prenderle fuego al Fuerte de San Felipe... en busca de tesoros o simplemente del ron que producían los Dominicos en Xocoló. El estado eufórico o incrédulos de los castellanos rescatados por Cortés. Los Indios que habían abandonado a los Españoles a su suerte y a la vez a su puerto Fluvial, Nito recién encontrado en Miramar justo en la desembocadura del Río Dulce.. O si no imaginemos centenares de cayucos cargados de sal y cerámicas preparándose para emprender el largo viaje hacia Isla Mujeres y Cancún donde algún día encontrarían a un tal Cristóbal Colon y le invitaran a un puro de tabaco fabricado con la hoja del Tzic proveniente de Quiriguá o quizas Copán.

Izabal es un paraíso tropical en el corazón del mundo Maya.. Palabras como “cigarro” vienen justamente desde ese encuentro entre un cacique maya y Colón.. Huracán, el “gigante de un pie” (hun= 1, rakan = pie en maya) azotaba las costas año tras año. El gigantesco remolino de agua y viento es el hermano de Caprakan el gigante de dos píes que hace temblar a las montañas. Personajes míticos e históricos se reencuentran y conviven en Izabal. Casi quinientos años después Asturias nos ilustra la historia del “viento fuerte” invocado por Gaspar Ilom el brujo revolucionario para azotar las controversiales plantaciones de bananos establecidas en el valle del Motagua..

Justamente en medio de este mar de bananales, como una isla de selva, se encuentran las ruinas de Quiriguá. Ciudad productora de granos, cacao y tabaco que en su apogeo y bajo la dirección de Cielo Tormentoso llego a derrumbar de su trono a Dieciocho Conejo, rey de Copán.. Otro drama, otra historia increíble.. Testigos mudos del fatal encuentro están los “Monolitos de Quirigua” el más grande aún adorna nuestra moneda de diez centavos.. Estas estelas se encuentran esparcidas a lo ancho de una monumental plaza. Semienterrados se esconden los singulares “Zoomorfos”, piedras enteras de varias toneladas talladas con lujo de detalle en las que vemos gigantescas cabezas de tortugas y pitones que recorren su superficie entre glifos cuyo significado hasta hace poco solo podíamos especular. Afortunadamente investigaciones recientes han descifrado los glifos al punto de poder narrar la historia del vencedor Cielo Tormentoso y otros detalles de su estirpe.. Lastimosamente se sabe también que con la captura y muerte de Dieciocho Conejo la familia real de Copan desaparece en breve dejándonos como herencia las mas bellas esculturas del Clásico Maya...

Al volver a la carretera que conduce desde la ciudad de Guatemala hacia los puertos en la Bahía de Santo Tomás... podemos admirar grandes extensiones de fincas bananeras, ganaderas y arroceras que tapizan el valle del Motagua desde los picos de Honduras hasta la Sierra de las Minas. Trafico de camiones , buques, y caballos nos indican justamente que está es la zona agro industrial de Izabal. La magia se desvanece pero el drama continúa. Por el control de ésta vital arteria se libraron batallas entre diversas fuerzas armadas a lo largo de los siglos, la sangre derramada parece vitalizar el fragante verdor del valle siendo éste aún importante productor de frutas, carne y granos para el consumo nacional y la exportación. Desde las cimas de los cerros circundantes parecen vigilar los antiguos dioses mayas, cínicos sin duda ante el precario pero afanoso quehacer del hombre moderno. Hacia las espaldas de las montañas se esconden aún valles secretos en los que se asegura que vive el “Sisimite”, especie de hombre simio que se esconde en la selva y que muy rara vez se deja ver por el hombre.. Lo que si sabemos es desde las cimas de la sierra de las Minas hasta el valle del Polochic existen reservas de bosques milenarios en los que abunda el tapir, el mono capuchino y nuevamente sus aguas caen al Lago de Izabal no sin antes formar largas serpentinas plateadas en el plan verde, verde, de las Bocas del Polochic donde se asolean tranquilos los cocodrilos cuales troncos flotantes. Islotes de Lirios se desprenden en invierno con las lluvias fuertes y estos con todo y sus habitantes, ranas y culebras, emprenden viaje inverso como si fuese a Europa. .

En espirales de tiempo y espacio volvemos a lo mismo.. Nuevas caras invaden el lago con buques de Vapor. Traen café de Kenia para sembrarlo en los altos de las Verapaces. Son Teutones , Franceses e Ingleses Belgas y quien sabe que más..Ahora ya no son aventureros ni piratas. Serios empresarios establecen trenes y telégrafos, rutas acuáticas y puertos fluviales. El Estor y Lívingston florecen, nacen las “Morerias” y vienen los “Coolies” trabajadores de los Holandeses e Ingleses traídos desde el Oriente y la India. Chinos abren sus tiendas , descendientes de los piratas ahora manejan bares y casas de mala reputación en las que atienden a los marinos cegados por el sol del Caribe buscando solaz y olvido en el ron y los brazos color canela de las morenas con labios de flor de Jengibre...

El Río fluye eterno y silencioso..La superficie de sus aguas es encuentro de los elementos, viento, sol, agua, y tierra; un alucinante torbellino en el que juegan delfines, vuelan los pelícanos y se esconde el elusivo manatí. Hoy han dejado de pasar las barcas cargadas de café con destino a Hamburgo, los talleres yacen destruidos; montículos de chatarra oxidada. En la bahía se mecen haraganes media docena de veleros con banderas multicolores. Cayucos y tiburoneras surcan las aguas del río zumbando con sus motores fuera de borda la flota de pesqueros vuelve después de una noche de mecerse en las ondas en busca del camarón que más tarde será degustado por cientos de turistas en los restaurantes del pueblo. Esta noche será la luna llena de verano..
Una goleta de dos mástiles a la deriva espera la brisa fresca del este... yace en un haz de luces diamantinas sobre un tapiz aguamarina. Los pescadores corren hacia sus puntos favoritos a colocar la redes para la esperada bonanza que traerá la luna. Yo me apresto a izar velas y tirar líneas casi en un sueño adormecido por el dulce mecer de las olas de ayer. Ricardo prepara su cámara, hay garzas blancas como la nieve, atarrayas que vuelan como hongos transparentes de la mano de un niño y esta noche saldrá la luna cremosa en su plenitud, en un cielo azul mientras las siluetas de palmeras negras bailarán moviendo sus caderas con las ramas en alto....

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